El 20° domingo después de la Resurrección.
Marcos 10,35-45
[35]Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir».
[36]Él les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?».
[37]Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria».
[38]Jesús les dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?».
[39]«Podemos», le respondieron. Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo.
[40]En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados».
[41]Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos.
[42]Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
[43]Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
[44]y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos.
[45]Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».
Feliz y Bendito domingo.
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1 de septiembre, conmemoración de San Malkeh +315.
Que sus oraciones sean un refugio para todos.
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El 19° domingo después de la Resurrección.
Mateo 14,14-23
[14]Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.
[15]Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos».
[16]Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos».
[17]Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados».
[18]«Tráiganmelos aquí», les dijo.
[19]Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.
[20]Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.
[21]Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
[22]En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.
[23]Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.
Feliz y Bendito domingo.
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