Con alegría divina, con motivo de la solemne fiesta de la entrada del Señor Jesucristo en Jerusalén, nuestro Arzobispo Crisóstomo celebró ayer la Divina Liturgia en el santo altar de la Catedral de San Pedro.
Durante la Divina Liturgia, después de la procesión, se celebró la ceremonia de bendición de los ramos y la exaltación de la Santa Cruz, según el Rito Siriano Ortodoxo. En su homilía, Mons. Crisóstomo destacó la importancia de recibir a Cristo con la misma fe, pureza y alegría que mostraron los habitantes y niños de Jerusalén, condición con la cual Él también nos recibirá en el cielo

