*Patriarca Ignacio Efrén II: “Oramos por Siria y su unidad, y pedimos el fin del derramamiento de sangre y de la dolorosa situación humanitaria”*
Su Santidad el Patriarca Mor Ignacio Efrén II, Patriarca de la Iglesia Siriana Ortodoxa de Antioquía y de todo el Oriente, expresó su profunda preocupación por el deterioro de la situación en Siria en general, y en particular en la provincia de Suwayda, así como por el aumento del sufrimiento humanitario en medio de condiciones de vida que se agravan día a día.
En un comunicado emitido hoy, Su Santidad afirmó que la situación humanitaria en Siria ha alcanzado una etapa crítica, señalando que muchos ciudadanos carecen ahora de lo más básico para la vida, como alimentos, medicinas y servicios, lo que exige acciones urgentes para detener el derramamiento de sangre y proteger a los civiles.
Estos acontecimientos se suman al sufrimiento del pueblo Sirio, ya agobiado por años de guerra y sanciones económicas injustas.
Su Santidad expresó sus sinceras condolencias a las familias de los afectados por estas dolorosas acciones, manifestando su solidaridad con todos los que sufren estas tragedias y subrayando la necesidad de unir esfuerzos para aliviar el dolor de los ciudadanos en estas circunstancias difíciles.
Asimismo, Su Santidad condenó la continua agresión Israelí contra Siria, señalando que estas violaciones complicarían aún más la situación general, amenazarían la unidad de Siria y afectarían negativamente los esfuerzos por lograr la calma y la estabilidad.
Su Santidad hizo un llamado a todos los Sirios a actuar con razón, priorizar el diálogo y trabajar para preservar la unidad de la patria y la integridad de su territorio e instituciones. Enfatizó que la prioridad en esta etapa debe ser detener la violencia, poner fin al derramamiento de sangre y aliviar el sufrimiento de los ciudadanos, garantizando así la paz civil y la dignidad humana.
También instó a la comunidad internacional, las Naciones Unidas y los países amigos a asumir sus responsabilidades morales y humanitarias hacia el pueblo Sirio, y a impulsar iniciativas humanitarias urgentes para ayudar a los Sirios a superar esta difícil prueba, lejos de intervenciones que compliquen más la situación.
Su Santidad concluyó elevando una oración a Dios Todopoderoso para que conceda a Siria paz y estabilidad, y proteja a su pueblo de todo mal, a fin de que esta amada patria vuelva a ser una tierra de amor y fraternidad entre todos sus habitantes.
*“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”* (Mateo 5:9).
*Damasco, 19 de julio de 2025*

